Investigadores israelíes desarrollaron un modelo de inteligencia artificial capaz de detectar el dolor en los felinos

Investigadores del laboratorio Tech4Animals de la Universidad de Haifa (Israel), la Universidad de São Paulo (Brasil) y las universidades de Lincoln y Nottingham (Reino Unido) desarrollaron el innovador modelo.

Gatito examinado por dolor / Equipo de investigación de la Universidad de Haifa

Los grandes felinos como leones, jaguares, guepardos, leopardos y pumas ocultan su dolor para tener menos probabilidades de ser atacados cuando están débiles y ser devorados por otros animales. Los gatos domésticos, que llevan los mismos genes, actúan del mismo modo, lo que dificulta incluso a los veterinarios determinar si estos animales domésticos sufren.

En ocasiones los gatos domésticos sufren dolores crónicos, pero a sus dueños les resulta difícil saberlo y no los llevan a recibir tratamiento médico.

Teniendo en cuesta esto, el modelo de inteligencia artificial (IA) toma mayor relevancia.

Investigadores del laboratorio Tech4Animals de la Universidad de Haifa, la Universidad de São Paulo (Brasil) y las universidades de Lincoln y Nottingham (Reino Unido) desarrollaron una innovadora IA capaz de identificar el dolor en los gatos.

Con el uso de modelos de aprendizaje profundo y análisis de reconocimiento facial, los investigadores lograron una impresionante tasa de éxito de más del 70% en la identificación de los gatos que sufren dolor.

Los métodos se probaron en 29 gatos británicos de pelo corto. Las zonas alrededor de la boca y los ojos resultaron ser las más significativas para identificar el dolor.

El estudio internacional, en el que participaron investigadores de la Universidad de Haifa, se publicó en la prestigiosa revista Scientific Reports del grupo Nature con el título «Reconocimiento automatizado del dolor en gatos». Fue dirigido por el estudiante de doctorado Marcelo Feighelstein con sus asesores, la profesora Anna Zamansky y el profesor Ilan Shimshoni, del departamento de sistemas de información de la Universidad de Haifa.

Tecnología para examinar el dolor facial de los gatos con IA / Equipo de investigación de la Universidad de Haifa

Desarrollo de la IA

El equipo fotografió los rostros de los gatos antes y después de la esterilización, cuando aún estaban bajo los efectos de los analgésicos y una vez que éstos habían desaparecido. Los modelos detectaron los sutiles cambios en las expresiones faciales, como las puntas de las orejas, los ojos y los bigotes, que indican dolor.

«Las expresiones faciales son uno de los indicadores más comunes y específicos del dolor en animales humanos y no humanos», explicaron los investigadores.

Desde que Dale Langford y sus colegas de la Universidad McGill de Montreal informaron por primera vez sobre las expresiones faciales asociadas al dolor en ratones, creció el interés por las herramientas de evaluación de las expresiones faciales vinculadas al dolor en una serie de especies animales no humanas.

»Incluso se crearon y validaron herramientas de este tipo para varias especies, como ratas, conejos, caballos, cerdos, ovejas y hurones», agregaron los investigadores.

Este increíble avance relacionado con los gatos, prosiguen los autores, tiene el potencial de revolucionar la forma en que cuidamos de nuestros gatos, facilitando que cualquiera que tenga uno pueda fotografiarlo, sin necesidad de contacto físico, y comprobar de forma confiable si sufre dolor.

El uso del reconocimiento automatizado del dolor en los animales plantea algunos retos importantes, que también pueden generalizarse al reconocimiento de emociones en general, señalaron los investigadores.

«En primer lugar, se dispone de muchos menos datos que en el caso de los humanos. Además, sobre todo en el caso de las especies domesticadas seleccionadas por sus rasgos estéticos, puede haber una variación comparativamente mucho mayor en su morfología facial, lo que hace que las evaluaciones a nivel de población sean problemáticas, debido a la posibilidad de que los rasgos faciales similares al dolor estén más presentes/ausentes en ciertas razas en la línea de base. Por último, y quizá lo más importante, no existe una base verbal para establecer la verdad de base, mientras que en los humanos se suele recurrir a la autoevaluación», concluyeron.

El laboratorio Tech4Animals está trabajando en una aplicación digital «Dr. Dolittl-E» para detectar los sentimientos de los animales, que muestra cómo la tecnología de IA está avanzando y transformando el mundo de la atención veterinaria, y cómo podría ayudarnos a entender mejor a nuestros compañeros animales.

AJN