Veronika Richterová, la escultora que recicla botellas PET para convertirlas en arte

Los artistas nacen y se hacen a sí mismos. Está claro que cualquier material es inspirador para comenzar a crear algo único. Sea cual sea. Aunque viviendo en el mundo occidental en el que vivimos, los más comunes, y por ello no menos útiles, son los que más desechamos.

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ARTISTAS Y BOTELLAS DE PET

La variedad de formas, colores, durezas y texturas de cada plástico PET, que se ha transformado en botella, han servido para dar forma a las creaciones artísticas más buscadas de esta mujer checa, que comenzó su carrera estudiando en la Escuela Secundaria de Artes Aplicadas.

Mariposas sutiles vuelan para encontrar flores. Obra de Veronika Richterová. / Michal Cihlář.

Posteriormente, se formó en Universidad de Artes Aplicadas de Praga, en donde se especializó en pintura monumental. Mientras tanto, había trabajado en la televisión checa o en el Teatro Nacional de Marionetas.

Estudió seis meses en París en la École Nationale des Arts Décoratifs, lo que le influyó en sus trabajos ulteriores a base de bronce, madera o barro, además de la escultura con esmalte. Trabajando en los años 90 del siglo XX con el mosaico.

Aunque por lo que se ha hecho archiconocida, es por desarrollar su carrera a partir del año 2004, empleando botellas de plástico PET para conformar unas espectaculares esculturas, que en muchos casos pueden pasar por  seres vivos reales, tal es la delicadeza de su manufactura.

EL UNIVERSO DE VERONIKA RICHTEROVÁ

Todo tipo de fauna y de vegetales reinan en su universo, que en muchas ocasiones parece estar más vivo, que inerte. Arañas, monos, peces, medusas, mariposas, libélulas, ranas, cocodrilos, murciélagos, palmeras, setas, cactus, corales y todo tipo de flores; además de lámparas.

Y es que nada se le resiste a esta artista, reina del reciclaje o PET-art. Todo fue por casualidad cuando comenzó a experimentar con la materia, fijándose en que el plástico se derretía con el calor. Así fue como empezó a desarrollar una serie de métodos específicos para el procesamiento tecnológico.

No sabemos si habitan en el mundo marino o en el mundo terrestre, pero su presencia nos asombra. Obra de Veronika Richterová. / Michal Cihlář.

La artista no para de enriquecer su colección con cualquier objeto que se le antoje. Por lo que podemos observar, no deja nada al azar. Pulcra y metódica, dedica mucho tiempo a configurar cada detalle.

 

Al fin y al cabo, un residuo no tiene porque desperdiciarse, ni ser sucio, sino todo lo contrario. Este es el mejor ejemplo de todo ello. La mentalidad de los artistas es abierta, pero nuestra sociedad sigue sin comprender las razones de muchos creadores para realizar una pieza artística.

El arte nos sigue conmoviendo y provocando emociones que se despiertan en nosotros sin darnos cuenta.

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