Vanessa Estol, la primera mujer uruguaya en subir al Everest: “La montaña me ha ayudado a ser mejor persona y apreciar más la vida”

Vanessa Estol es la primera uruguaya en escalar el Everest, y tiene el sueño de alcanzar las cimas de las 14 montañas más altas del mundo. También explora las profundidades. Batió el récord femenino nacional de free diving al descender 60 metros en el agua sin usar oxígeno. Ahora prepara un documental.

Vanessa Stol, la primera uruguaya en escalar el Everest, la montaña más alta del mundo / Chalo Films

Vanessa Estol, la primera uruguaya en conquistar el Everest, persigue el desafío de coronar las 14 montañas más altas del planeta. Sin embargo, su espíritu intrépido no se limita a las alturas, ya que también explora las profundidades marinas, con la apnea o buceo libre.

Estol comenzó su aventura en el montañismo en 2015. “En ese momento, todavía estaba estudiando mi licenciatura en psicología y no podía permitirme largos viajes. Estaba en busca de actividades cerca de la Ciudad de México para realizar los fines de semana. Descubrí una excursión al Nevado de Toluca en una página de Facebook, y decidí apuntarme. Sin embargo, mis expectativas eran muy distintas a la realidad, ya que las agencias promocionan estas excursiones con imágenes de lagunas y nieve, sin que yo supiera que estábamos a punto de escalar una montaña. En mi mente, pensaba que sería una caminata junto a las lagunas, nada más, y fue por esa razón que me inscribí”, dice Estol, quien unos años después se convirtió en la primera mujer uruguaya en subir al Everest, la montaña más alta del mundo.

Vanessa Estol, en la cumbre del Everest. / Cortesía

“Me costó mucho esfuerzo subir al Nevado de Toluca, pues no estaba en buena forma en ese momento. Curiosamente, la misma noche en la que visité el Nevado, fui al cine con algunos compañeros de clase y vimos la película Everest. Esa experiencia me inspiró a decir, en tono medio en broma, medio en serio, que quería escalar el Everest. Obviamente, mis amigos se burlaron de mí,. Sin embargo, eso no me detuvo. Comencé a investigar lo que se requería para llevar a cabo semejante hazaña y fue entonces cuando mi viaje en el mundo del montañismo empezó a tomar forma”, explica Estol, a quien le tomó 7 años llegar a la cima del mundo.

“Me di cuenta de que necesitaba escalar montañas más pequeñas como parte de mi preparación para un desafío de semejante magnitud. Por lo tanto, a los dos meses de mi experiencia en el Nevado, viajé por primera vez a los Himalayas y escalé una montaña de 6,000 metros. Más adelante, en mitad de ese mismo año, me aventuré a Bolivia para seguir escalando montañas de 6,000 metros. Finalmente, a finales de año, ascendí al Aconcagua, la montaña más alta de América, con casi 7,000 metros de altura. Esta última expedición se considera esencial antes de intentar escalar una montaña de 8,000 metros, ya que ayuda a saber cómo tú cuerpo reacciona y se aclimata a esas altitudes. Así fue como mi compromiso y preparación se intensificaron en el mundo del montañismo, todo en busca de cumplir mi sueño de conquistar la montaña más alta del mundo”, cuenta a esta revista Vanessa Estol, quien trabajaba como investigadora en el Instituto Nacional de Psiquiatría.

La montaña no fue suficiente y, desde el año pasado, Estol se ha adentrado en el mundo de la apnea. / CHALO FILMS

La montaña no fue suficiente y, desde el año pasado, se ha adentrado en el mundo de la apnea, logrando un asombroso descenso de 60 metros mientras mantiene la respiración durante dos minutos y medio. La deportista participará en Entre la Guerra y la Montaña, una conferencia en la que compartirá escenario con Gustavo Zerbino, un valiente sobreviviente de Los Andes, y Esteban Pino, un veterano de guerra en las Islas Malvinas. Juntos, narrarán sus historias de resiliencia el 14 de noviembre, en el Movie de Montevideo Shopping.

 

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Estol llegó a México justo después de participar en el certamen de Miss Uruguay. “En ese momento, mi carrera se centraba en el modelaje y la realización de comerciales, una trayectoria muy distinta a la que he abrazado en la actualidad. Desde que llegué a México, he continuado mi educación y me he sumergido en el estudio de la psicología, culminando con una maestría y un doctorado. En ese tiempo, cuando comencé a incursionar en la montañismo, estaba aproximadamente en la fase final de mi licenciatura”, explica la uruguaya. “El fracaso de mi primer intento de alcanzar la cumbre del Everest fue un momento transformador en mi vida. Tuvimos que descender desde los 8,000 metros, estábamos prácticamente en el último campamento y a punto de llegar a la cima. Situaciones como esa te hacen descubrir cuán resiliente eres y qué capacidad tienes para sobreponerte a los obstáculos”.

Dos intentos para ser la primera mujer de Uruguay en llegar a la cima del mundo

“Regresé de ese primer intento habiendo invertido todos mis ahorros, después de años de entrenamiento y dedicación total a la montaña. Llegué a pensar que no regresaría jamás. Sentí que mi mundo se desmoronaba, ya que había entregado toda mi vida, recursos financieros, esfuerzo y relaciones a esa montaña, y no había logrado llegar a la cima. Pero fue entonces cuando me di cuenta de que cuando deseo algo de verdad, cuando se convierte en un sueño y pongo todo de mí misma, mi dedicación, mis ganas, mi esfuerzo, soy capaz de lograr cualquier cosa y de superar los peores reveses. Esta experiencia me ha sido de gran ayuda en mi vida en general, ya que ahora no veo nada como imposible. Siento que tengo la capacidad de luchar por lo que deseo y de recuperarme de otros fracasos similares en la vida. Me ha brindado una perspectiva de fortaleza que aplico en todas las áreas de mi vida”, dice Estol.

Escalar la cumbre del Monte Everest tiene un costo de alrededor de 60,000 dólares, según explica Vanessa Estol. Este precio se debe a la compleja logística necesaria para organizar una expedición de esta magnitud. “Son 45 días en la montaña, lo que implica que las agencias encargadas de la organización deben contratar a numerosos lugareños para garantizar el éxito de la expedición. Los sherpas son los auténticos héroes en todo este proceso, ya que sin ellos sería imposible llevarlo a cabo. Por ejemplo, el permiso solo para ascender cuesta 10,000 dólares. En el Campamento Base II, se necesita un cocinero, lo que implica tener a alguien viviendo a más de 6,000 metros de altura durante más de un mes. Además, se deben instalar cuerdas fijas en la montaña y contratar a personas locales para llevar parte del equipo, aunque nosotras llevemos nuestras propias mochilas. Toda esta logística es altamente complicada y es esencial para el éxito de la expedición”.

Pero, lo logró la cima de los 8,000 metros. “En 2022, realizamos otra expedición, que resultó ser mucho más tranquila que la del año anterior. En la expedición anterior, nos enfrentamos constantemente a vientos tormentosos de hasta 70 kilómetros por hora. Fue todo un desafío lidiar con esas condiciones climáticas extremas. Sin embargo, el año pasado, afortunadamente, disfrutamos de un clima mucho más favorable. Además, la dinámica de la expedición cambió, ya que esta vez fuimos con un grupo de amigos que habíamos formado nosotros mismos, lo que hizo que la experiencia fuera notablemente diferente. Ir con personas que conoces y te llevas bien hace que todo sea mucho más fácil”.

Sobre ser mujer en el mundo del montañismo. “Sentí que ganarme un lugar en el mundo de las expediciones fue un desafío, especialmente siendo la única mujer. Al principio, experimenté cierta discriminación y la sensación de que no me tomaban en serio. Parecía que no recibía los mismos beneficios y consideración que los hombres”, explica. “Sin embargo, a lo largo de los años, afortunadamente, esta situación ha mejorado. Las personas se han dado cuenta de que sigo comprometida y buscando lo mismo, que mi interés no era un capricho pasajero. He notado una evolución positiva en cómo me tratan en el mundo de las expediciones. Aunque al principio fue desafiante abrirme paso en un ámbito dominado por hombres, las cosas están mejorando”.

En los mares y las montañas se notan los efectos del cambio climático

De 2009 a 2021, el mundo ha perdido el 14% de sus arrecifes de coral -unos 11.700 kilómetros cuadrados- debido al incremento de las temperaturas de la superficie marina, advierte un informe publicado por la Red Mundial de Vigilancia de los Arrecifes Coralinos, apoyada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El aumento de las temperaturas de los océanos y el cambio de sus características químicas son las amenazas mundiales más importantes para los ecosistemas de los arrecifes de coral. Estas amenazas están causadas por las temperaturas atmosféricas más altas y el mayor nivel de dióxido de carbono en las aguas del mar.

“En mi travesía por las montañas y, más recientemente, en las profundidades del océano debido a la apnea, he sido testigo de situaciones realmente desoladoras en lo que respecta a la conservación del medio ambiente. Es innegable que el cambio climático está teniendo un impacto devastador. Al observar fotos de montañas tomadas hace 20 o 30 años, es evidente la drástica reducción de los impresionantes glaciares que solían caracterizarlas, incluso aquí en México, como el Volcán Popocatépetl y el Pico de Orizaba”, explica Vanessa Estol. “El mismo fenómeno se repite en mis experiencias de apnea. Por ejemplo, mientras estaba en Indonesia realizando apnea, me encontré con una alarmante falta de vida marina y una gran cantidad de basura, especialmente botellas de plástico, flotando en los corales. Dado que también soy una apasionada del buceo con tanque, siempre busco lugares con arrecifes de coral intactos y hermosos. Lamentablemente, el coral prácticamente ha desaparecido en muchos lugares, y lo que queda muestra signos de blanqueamiento, lo que indica que ya está muriendo”.

“La montaña te transforma y te convierte en una mejor persona”

“La montaña, en mi opinión, es una terapia sumamente efectiva. A pesar de haber estudiado psicología y obtenido un doctorado en la materia, personalmente siento que la montaña me brinda más beneficios que la terapia psicológica convencional. La montaña actúa como una especie de meditación consciente, donde te enfrentas a todos los aspectos de tu ser, tanto los desafíos como las virtudes”, explica Estol, quien ahora busca financiamiento para su documental.

“Estamos en la búsqueda de financiamiento para llevar a cabo un documental que entrelaza mis actividades deportivas, que incluyen la apnea y la montaña, con un enfoque en el aspecto psicológico. Actualmente, estamos delineando y dando forma al proyecto, con la intención de asegurar los recursos necesarios para llevarlo a cabo el próximo año”, adelanta.

CHALO FILMS

“Creo que la montaña te transforma y te convierte en una mejor persona. Durante mi segundo intento de escalar el Everest, tuve que trabajar con una psicóloga deportiva para desarrollar recursos psicológicos, como la resiliencia y el control mental, que son fundamentales en estas expediciones. También es esencial aprender a trabajar en equipo y a ser empático con tus compañeros. En este sentido, la montaña me ha proporcionado una serie de herramientas mucho más poderosas que cualquier proceso terapéutico. En la montaña, te enfrentas a situaciones extremadamente desafiantes y, en algunos casos, cercanas a la muerte. Esta experiencia te hace apreciar la vida de una manera mucho más profunda y valiosa”,

Wired