Las seis mejores opciones de tratamiento contra el coronavirus chino

Aunque aún no existe un tratamiento comprobado contra el virus, la OMS afirma que hay más de 70 medicamentos o combinaciones de ellos que deberíamos probar. En esta lista recopilamos los fármacos más prometedores que ya se están analizando en enfermos.

El doctor Ming Wu Liang ofrece atención médica a pacientes en una clínica médica sin cita ubicada en el distrito chino de Phnom Penh (Camboya)

El nuevo coronavirus chino (covid-19) que ya ha contagiado a más de 70.000 personas en el centro del país se está propagando. De momento, hay brotes en Corea del Sur, Irán e Italia, y la amenaza con moverse por el mundo como una verdadera pandemia. Mientras en España aparecen los primeros casos, los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. han asegurado que su propagación en EE. UU. también es inevitable, aunque nadie sabe cuántas personas contraerán la enfermedad. La directora del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias de EE. UU., Nancy Messonnier, ha dicho: “Pedimos a la sociedad estadounidense que se prepare para la posibilidad de que la situación pueda ser mala”.

Si la enfermedad que causa, conocida como SARS-CoV-2, se convierte en una pandemia, una cosa está clara: miles de millones de personas querrán un medicamento o una vacuna. Aunque aún no existe un tratamiento comprobado contra el virus, hay más de 70 medicamentos o combinaciones de ellos que deberíamos probar, según la Organización Mundial de la Salud.

Estos son algunos de los proyectos de investigación más prometedores y rápidos.

Bloqueadores de virus

Aunque aún está en fase experimental, el fármaco inyectable remdesivir, fabricado por Gilead Sciences, es un antiviral de amplio espectro para el que el director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE. UU, Francis Collins, se siente “optimista”.

El medicamento crea una versión deformada de un nucleótido que el virus necesita para construir nuevas copias de sí mismo, lo que impide que se multiplique. Esta misma estrategia condujo al exitoso medicamento contra la hepatitis C de Gilead.

Remdesivir tiene mucho potencial porque es ampliamente activo contra virus cuyo material genético está hecho de ARN, como le pasa al coronavirus chino. Funciona bien en ratones y monos infectados con MERS (un germen relacionado), aunque no ayudó mucho cuando fue administrado a las víctimas del ébola en el Congo en 2018.

En enero,  un hombre de 35 años que se había contagiado por el coronavirus durante su viaje a China fue tratado con remdesivir y se recuperó. Para saber si realmente funciona, NIH afirmó que realizaría un estudio con remdesivir en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha (EE. UU.), donde algunos estadounidenses con esta enfermedad están siendo atendidos o se mantienen en cuarentena.

Según la agencia, será un estudio ciego: algunos sujetos recibirán el medicamento y otros recibirán una inyección ficticia o placebo. La primera persona en la prueba es un estadounidense que viajaba en el crucero Diamond Princess, donde apareció un brote importante.

Vacunas

Aunque probablemente siendo la mejor defensa a largo plazo, una vacuna convencional tiene el inconveniente de que suele tardar tres o cuatro años en llegar al mercado, en el mejor de los casos, porque lleva mucho tiempo demostrar que realmente protege a las personas de las infecciones, y también fabricarlas en grandes cantidades. Además, no es raro que una vacuna simplemente falle y los científicos tengan que volver a empezar de cero.

Afortunadamente, se desarrollaron muchos prototipos de vacunas contra el SARS, la enfermedad asociada a otro coronavirus que ha acabado con la vida de más de 800 personas desde 2003. Aunque después de que el SARS dejara de propagarse las vacunas se volvieron innecesarias, algunos de los enfoques planteados para crearlas se están reutilizando para afrontar el nuevo virus.

Una de las compañías que produce una vacuna contra el coronavirus es Sanofi. Su enfoque consiste en fabricar proteínas llamadas antígenos a partir del virus que se pueden inyectar en el torrente sanguíneo para entrenar al sistema inmunitario de la gente a reconocer el patógeno. En general, ese tipo de vacuna se produce en los huevos de gallina, lo que supone un gran obstáculo. No es fácil conseguir millones de huevos. Sanofi ha desarrollado otras formas de crear antígenos dentro de las células de insectos.

Vacunas exprés

Algunas compañías están experimentando con nuevos tipos de vacunas que implican inyectar hebras cortas de material genético del virus directamente en el cuerpo de las personas. De esa manera, sus propias células producen antígenos virales. Aunque tales vacunas aún no han tenido un gran éxito en medicina, figuran entre las variedades más rápidas para crear prototipos.

Quedó bastante claro esta semana cuando la compañía Moderna Therapeutics aseguró que ya había enviado algunas dosis de su prototipo de vacuna de ARN al NIH, y que se podrían administrar a los voluntarios en una prueba de seguridad que comenzará en abril. El presidente de la compañía, Stephen Hoge, afirma: “Nunca antes nos hemos dado tanta prisa para intervenir en una pandemia con estos plazos”.

Plasma de supervivientes

Una persona que haya contraído el virus y lo haya superado tendrá un montón de anticuerpos contra el germen en su torrente sanguíneo. Se ha demostrado que extraer plasma sanguíneo de los supervivientes e introducirlo en enfermos puede salvar vidas. Aunque no se sabe con seguridad si el plasma funciona, en China más de 27.000 personas ya figuran como recuperadas del covid-19, por lo que podría haber una gran cantidad de donantes. Los médicos de Shanghái (China)  ya están realizando pruebas con plasma.

Medicamentos contra el VIH

Para ayudar a los pacientes con la grave dificultad respiratoria que provoca el virus, en China los médicos han dado prioridad a medicamentos fáciles de conseguir, lo que incluye varios fármacos aprobados contra el VIH. Por ejemplo, un hospital en Shanghái ha probado una combinación de pastillas lopinavir y ritonavir en 52 pacientes. La compañía AbbVie comercializa esta combinación como Kaletra en Estados Unidos. Aunque no han demostrado ningún efecto concreto, hay más estudios planificados o en curso con este tipo de medicamentos, como truvada, una píldora que se toma una vez al día por personas que no tienen VIH pero que están en riesgo de infectarse a través del sexo.

Cloroquina

Según algunas publicaciones en redes sociales, la cura para el coronavirus ya se conoce: es el antiguo medicamento contra la malaria llamado cloroquina. En realidad, eso no está comprobado. Pero en China ya hay varios estudios en marcha con este compuesto barato, bien analizado y fácilmente disponible. En ellos, los pacientes reciben 400 miligramos del medicamento al día durante cinco días. Las pruebas iniciales de laboratorio sugieren que el fármaco, descubierto en 1934, podría ser muy efectivo.

MIT