La consciencia no sería solo individual y privada, sino también grupal

Cuando trabajamos en equipo nuestros cerebros sincronizan las oscilaciones neuronales que generan la consciencia: se alcanza un estado hipercognitivo que desafía la idea de que la consciencia es solo individual y privada. También podría ser grupal.

La corteza temporal media izquierda (la región verde) recibe e integra información de áreas del cerebro relacionadas con el flujo individual (región azul) y la interacción social (región amarilla). También está involucrada en una mayor sincronía neuronal entre cerebros durante el flujo del equipo. Crédito: Copyright (C) Universidad De Tecnología De Toyohashi.

Los científicos han descubierto que el trabajo en equipo tiene un correlato cerebral: cuando varias personas comparten una tarea y viven momentos intensos de emoción, se crea un estado hipercognitivo que desafía la idea de que la consciencia solo emana de cerebros individuales.

Ese estado hipercognitivo provoca una mayor integración de información entre cerebros y una intensa sincronía neuronal, según los resultados de esta investigación, publicados en la revista eNeuro.

Ese intenso momento compartido se conoce como flujo de equipo: ocurre cuando varias personas comparten un alto compromiso de tareas para lograr un objetivo y desarrollan una forma de inteligencia colectiva.

Ondas cerebrales

Las orquestas, el deporte, o los equipos que se forman en el interior de las empresas, constituyen claros ejemplos de flujos de equipo.

Lo que ha descubierto la nueva investigación, dirigida por Mohammad Shehata, de la Universidad de Tecnología de Toyohashi, en Japón, son las ondas cerebrales y las regiones implicadas cuando surge el flujo del equipo.

Se trata de la primera evidencia científica del correlato neuronal entre una actividad ancestral de nuestra especie y la reacción cerebral correspondiente, algo que la neurociencia no había logrado desentrañar durante décadas.

Momento mágico

Cuando surge ese momento mágico del trabajo en equipo, lo primero que ocurre es que los cerebros implicados apagan simultáneamente los registros de estímulos externos, excepto la información que procede de los demás miembros del equipo.

A continuación, aumenta la actividad de las ondas cerebrales beta (propias de la vigilia) y gamma (propias de la lucidez) en la corteza temporal media izquierda de todos los participantes, una región del cerebro implicada en la atención, la memoria y la consciencia.

Lo más destacado de este descubrimiento es que esa actividad neuronal extraordinaria es sincrónica: todos los cerebros comparten las mismas oscilaciones neuronales, y se alcanza así un estado hipercognitivo fruto de una interacción social relevante para las personas implicadas.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores midieron la actividad cerebral de 10 equipos usando electroencefalografía (registro de la actividad bioeléctrica cerebral o EEG) mientras jugaban juntos un videojuego musical. Luego compararon los resultados, tal como se explica en un comunicado.

¿Consciencia colectiva?

Los autores de esta investigación son conscientes del profundo significado de este descubrimiento: «plantea cuestiones intrigantes y empíricas relacionadas con la sincronía entre cerebros y la integración de información y el estado alterado de consciencia», escriben en su artículo.

Si los cerebros pueden conectarse funcionalmente a través de la sincronía entre cerebros, ¿significa esto que no es solo nuestro cerebro el que contribuye a nuestra consciencia? Es una pregunta curiosa, pero los autores advierten que es demasiado pronto para decirlo, destaca ScienceAlert.

Un estudio anterior, publicado el año pasado, señala que la asociación entre oscilaciones neuronales e integración funcional es ampliamente reconocida en el estudio de la cognición humana.

Añade que también se ha propuesto la sincronización a gran escala de la actividad neuronal como la base neuronal de la consciencia.

La nueva investigación se suma a un número creciente de estudios en neurociencia cognitiva social, según los cuales la sincronización neuronal aparece de manera similar en los cerebros durante la interacción social significativa, en este caso durante los flujos de equipo.

Nueva consciencia de la consciencia

Lo importante, destaca esta investigación previa, es que estos hallazgos desafían la visión estándar de la consciencia humana como esencialmente formada por la primera persona del singular y privada.

Hasta ahora, la consciencia se ha asumido como resultado de la actividad neuronal, sin que una red específica de células cerebrales pueda atribuirse su autoría en exclusiva: emanaría de interacciones a gran escala entre diferentes regiones del cerebro, a través de la actividad oscilatoria neuronal. Persona a persona.

La nueva investigación sugiere que la consciencia puede trascender al sujeto individual y adquirir forma colectiva mediante un sustrato neuronal compartido entre varios cerebros implicados en una misma actividad.

Ya se sabía que las personas se sincronizan con frecuencia, bien por imitación de posturas y gestos cuando compartimos conversaciones, bien porque sincronizamos frecuencia cardiaca cuando vemos las mismas películas a la vez, o cuando compartimos cama con nuestra pareja.

Ahora estamos empezando a descubrir que las interacciones humanas pueden escalar hasta sincronizar ritmos neuronales: hemos podido establecer que las oscilaciones neuronales de diferentes personas se alinean cuando cooperan.

Eso parece indicar que, cuando socializamos de una manera específica, la sincronización entre cerebros nos une neuronalmente con los demás y se amplía la consciencia hasta límites todavía imprecisos.

Mejorar el rendimiento colectivo

Los autores de la nueva investigación consideran que un marco basado en estos modelos neuronales se puede utilizar para desarrollar estrategias de formación de equipos más efectivas en áreas donde el rendimiento humano y la satisfacción son importantes: negocios, deportes, música, artes escénicas, videojuegos y entretenimiento.

Por este motivo, en asociación con instituciones gubernamentales e industriales, los investigadores planean utilizar la firma neuronal del flujo del equipo para monitorear y mejorar el desempeño del equipo y, quizás, construir equipos más efectivos.

Mejorar el rendimiento mientras se mantiene la satisfacción compartida tiene muchas implicaciones para una mejor calidad de vida, incluida la reducción de las tasas de depresión, ataques de pánico y ansiedad, concluyen los investigadores.

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