Estudio muestra que las personas viven en una alarmante desconexión de la naturaleza

La gran mayoría de las personas no observa el cielo u oye las aves o huele las flores.

La urbanización global de la mano de la hiperconexión a la tecnología ha hecho que buena parte del mundo viva de tal forma que puede pasar días o semanas sin tener algún contacto significativo con la naturaleza. Millones de personas en el mundo se van a dormir sin haber mirado el cielo, escuchado el canto de un ave, olido una flor o visto el amanecer (o el atardecer). Sí, es triste.

En muchos casos esto tiene que ver con no tener acceso a la naturaleza, a áreas verdes, no tener un “vista”, vivir en zonas ruidosas lejos de aves y demás, lo cual obedece a cuestiones económicas, pero en otros casos simplemente al desinterés y a la desatención.

Según una iniciativa de la en conjunto con la asociación National Trust las personas en Irlanda del Norte, Galés, Escocia y Reino Unido viven desconectadas de la naturaleza.

El reporte titulado Noticing Nature reveló que el 79% de las personas nunca o casi nunca huele flores silvestres; el 63% nunca o casi nunca escucha el sonido de las aves; el 57% nunca o casi nunca ve el atardecer; sólo 27% frecuentemente observa las nubes y sólo el 38% de las personas suele mirar las estrellas o la luna. Estas cifras según el reporte se incrementan en el caso de los niños de 8 a 15 años, que están creciendo de una manera aislada de la naturaleza: 90% de ellos no ven el amanecer y el 83% no huelen flores silvestres, etc.

Al mismo tiempo, llama la atención que el 81% de los adultos y el 73% de los niños dicen estar preocupados por el “declive de la naturaleza”. Esta preocupación está bien fundada pues por una parte vivimos en lo que ha sido llamado el “antropoceno”, una época de extinción masiva y por otra parte estudios científicos muestran que tener contacto con la naturaleza es un componente importante para una buena salud.

Es especialmente alarmante en el caso de los más jóvenes quienes están creciendo cada vez más en una realidad aislada del mundo natural, lo cual los afecta de diversas maneras. Por una parte el sistema inmune se beneficia de interactuar con diferentes bacterias que se encuentran en la tierra o en los animales. Asimismo la imaginación y la apreciación estética se benefician y por supuesto diversas formas de aprendizaje que tienen que ver con el cultivo de alimentos o con el cuidado de animales no llegan a desarrollarse.

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